Una mirada por dentro al sábado medialunero


MichelPor: Michel Álvarez Morales

Como buen cubano y especialmente medialunero, me gusta distraerme un poco después de unas cargadas horas laborales en la semana, pienso ser merecedor de este cambio de actividad.

Quiero recordar de mi infancia, en esa etapa vivía con mi abuela, que Dios la tenga en la gloria siempre, recuerdo que ya tarde en las noches de sábado y domingo se escuchaban las orquestas tocar en la plaza, me encantaba cuando eran charangas que traían trompetas, flautas y otros instrumentos que armonizaban aquellas noches silenciosas en los barrios distantes a la plaza de la cultura y conquistaban tu oído con un ritmo muy cubano y contagioso.

Pero ya esta tradición terminó, ahora las noches no son silenciosas en los barrios, ni tampoco el sonido conquista los oídos de las personas, creo que sucede lo contrario, este sonido es estridente y muchas veces bastante grosero en su letra.

El pasado sábado 29 de marzo me decidí a dar una vuelta –como decimos acá en oriente– por el sábado medialunero, “actividad cultural” que cada fin de semana se realiza en nuestro municipio, por cierto, muy mala a mi gusto.

No me considero un joven fiestero, pero si me gusta cuando participo en una actividad de este tipo, que ésta deje una huella positiva en mi, y a la vez me aporte conocimientos, en este caso, cultural.

La verdad es que llevo tiempo asistiendo a este “espacio cultural” y en realidad nunca me ha aportado nada, puesto que a mis consideraciones, carece de argumentos y de un diseño bien pensado y concebido, que invite al público a cambiar este obsoleto modelo de “fiesta” con el cual muchos nos sentimos satisfechos e insatisfechos cada sábado que participamos. Sigue leyendo